"El estadio de fútbol no es un sitio para niñas", le decía su padre cuando era pequeña. Sin embargo, no dejaba de ver un solo partido por la televisión, de oír los comentarios deportivos de la radio, de poner a la vista de su padre los resultados del campeonato nacional.
Martha Córdova, ahora, a sus 33 años, es editora deportiva del diario quiteño El Comercio, "Diario independiente, desde 1906", como reza el encabezado de cada uno de los aproximadamente 400,000 ejemplares que diariamente circulan en todo el país.
Pero el camino que la quiteña Martha Córdova debió recorrer para llegar a ser la primera y única editora deportiva del Ecuador, y posiblemente de América Latina, fue largo.
Pulso: ¿Han cambiado las cosas desde que empezó como reportera radial?
Martha Córdova: Cuando empecé hace casi 16 años fue muy duro porque había mucha presión. Estaba en un ambiente donde el machismo prevalecía. Ahora, las cosas han cambiado. Hace unos años trabajaba como periodista dentro de otro medio, mi editor fue siempre una persona que me impulsó mucho y gracias a él pude desarrollarme. Ahora, él es mi reportero.
P.: ¿Cómo ve ahora la participación de la mujer en la prensa?
M. C.: Creo que en periodismo escrito hay más oportunidades para las mujeres. En la radio es más reducido el espacio. A una transmisión radial internacional, por ejemplo, siempre irán hombres, nunca dejarán que una mujer haga relatos o comentarios. En la televisión pasa lo mismo. En mi caso he podido, en periodismo escrito, llegar a conquistar metas mucho más fácilmente.
P.: ¿Sabe si hay otras mujeres en América Latina con su mismo cargo?
M. C.: Estuve en República Dominicana hace un año y ahí supe que de Centro y Norteamérica no había nadie con un cargo similar al mío. Hace dos años en la Copa América encontré a dos chicas de Colombia que hacían su reportería pero que no tenían el desempeño de jefatura.
P.: El periodismo deportivo, ¿es un medio de hombres?
M. C.: Ya no lo es. Aquí hay muchas chicas que trabajan en el medio, pero sé, por ejemplo, que algunas de ellas quieren formar un grupo para relatar eventos deportivos. Sin embargo yo como mujer veo a la radio como una gran desventaja porque pienso que, deportivamente, continúa siendo un medio de hombres.
P.: ¿Ve eso como una disputa entre sexos o como celo profesional?
M. C.: No sé. Yo les digo que combatamos ahí donde podemos demostrar, con las mismas armas, quién es el mejor. Personalmente no lo he querido tomar como una guerra entre sexos.
P.: ¿Cree que el hecho de que una mujer sea la dueña del periódico donde trabaja, le ayudó a ocupar la posición que ahora ocupa?
M. C.: Yo creo que sí. Todos los días a las nueve de la mañana hacemos una reunión de editores para planificar la jornada. De los 11 editores, hubo una época en la que ocho éramos mujeres.
P.: ¿Hace trabajo de campo al igual que los periodistas que tiene a su cargo?
M. C.: Sí, trato de salir porque me gusta estar en contacto con las fuentes y, sobre todo, enseñar a mis reporteros mediante ejemplos.
P.: ¿Algún reportero hombre se ha negado alguna vez a seguir sus instrucciones?
M. C.: No, creo que no. La ventaja que he tenido es que he recibido mucha gente practicante a la que he ido formando, esa es una de mis obligaciones como editor.
P.: Cuando hace cobertura junto a otros periodistas, ¿la embroman?
M. C.: Sí, algunas veces, sobre todo cuando hay que entrar a los camerinos, pero en general hay bastante respeto. Soy una persona dura de carácter y sé hacerme respetar.
P.: ¿Cómo se comportan sus fuentes?
M. C.: Así es. Creo que como mujer he recibido ciertos tratos preferenciales. Hay fuentes que atienden mis pedidos antes que los de mis colegas hombres. En ese sentido, debo reconocerlo, he tenido cierta ventaja.
P.: ¿Qué es lo que quisiera que le ocurra en el plano profesional?
M. C.: Pienso que la prensa escrita es lo mío. Este año hice un libro con Francisco Maturana (exentrenador de la selección de fútbol del Ecuador) en el que contamos todo el proceso de la eliminatoria de la selección. Creo que fue un trabajo muy especial, de alto rendimiento y muy exigente. Las entrevistas no eran coyunturales sino conceptuales, entonces su trascendencia fue mucho más profunda. Por eso, me gustaría seguir haciendo libros, más profundos, más analíticos, más investigativos.*
P.: ¿Frustraciones?
M. C.: Claro, una de ellas es no haber estado en los Juegos Olímpicos de Atlanta para ver el triunfo de nuestro marchista Jefferson Pérez (medalla de oro). Es una frustración porque a Jefferson lo sigo desde hace unos cinco años, cuando ganó sus primeras carreras. Ver sus triunfos paso a paso y no estar en un evento macro en el que ganó, sí fue frustrante. Otra de ellas fue no asistir al Mundial de Fútbol.
P.: ¿Sus estudios de periodismo los hizo en Ecuador?
M. C.: Sí, aunque siempre quise salir del país a estudiar, por lo menos un año. En dos ocasiones solicité becas en el extranjero pero no las obtuve. La tercera, tuve que decidir entre irme a estudiar con una beca en el exterior o quedarme en El Comercio. Lo que me gustaría es hacer una corresponsalía internacional para mi propio medio o para otro. También me gustaría estar dentro de una gran cobertura internacional. Para mí es un reto personal.
P.: ¿Preferencias por algún equipo de fútbol?
M. C.: No me gusta ninguno en particular, pero me gusta ver los estilos de fútbol, me gusta el fútbol brasileño, el de España, el de la República Checa, sobre todo el de la última Eurocopa. Yo creo que un periodista llega a ofuscarse cuando tiene preferencias por un equipo y entonces pierde objetividad.
P.: Por otros deportes, ¿alguna preferencia?
M. C.: Sí, me encanta el basket. He cubierto unos diez juegos sudamericanos, aquí y afuera. Me encanta el atletismo pistero, el ciclismo y el tenis. En esos cuatro deportes yo me muevo, pero también hago coberturas de torneos múltiples, dentro de los juegos nacionales, sudamericanos o panamericanos.
P.: El Ecuador es un país netamente futbolístico, ¿cómo ve eso?
M. C.: Para nosotros el fútbol no es visto como un deporte sino como un espectáculo que se convierte en un fenómeno social. Yo creo que el no haber calificado a un Mundial (de fútbol) y el no haber cerrado la frontera con el Perú, son las dos grandes frustraciones de los ecuatorianos.
NOTA: Aún siendo esta editora deportiva de origen ecuatoriana,
podemos tomarla como un claro ejemplo de como la mujer , en la actualidad , no tiene límites laborales y que aquellos paradigmas de carácter machistas, han sido derrocados con el tiempo. Ya no se consideran áreas definidas para cada género como lo era antes, sino que la mujer,( que era la más restringida laboralmente) tiene mayores posibilidades de abarcar el área que desee, inclusive el área deportiva que siempre se ha considerado un espacio netamente masculino.
Esta entevista, a su vez, nos verifica el cumplimiento de equidad de género
que se ha estado dando este último tiempo tanto el Latinoamérica como en todo el mundo, tomando de ejemplo, en este caso en particular a Ecuador , y de como así ,
la mujer ,se integra cada día más en todo lo relativo a los medios comunicacionales,aunque aún quede mucho por escalar.